El tenue brillo de sol me hizo recordar que no estaba en la paz, a esas horas en mi ciudad estuviese siendo despertada por un fuerte rayo de sol, además Sócrates estaba recostado sobre mi vientre, mi pequeño Lalo hacia eso, pero había una pequeña diferencia entre un gato y el otro, Sócrates me encajaba las uñas.
Tome al animal y lo avente al suelo, cosa que hizo que me gruñera, sonreí satisfecha por eso, me puse de pie, saque al gato a la fuerza, y le cerré la puerta en la cara; bien tendría que hacer compras, an solía recalentar comida por mas de tres veces, razón por la cual la mayoría de su comida estuviese quemada, mientras tomaba un poco de ropa casual hice una lista mental.
Estaba lista para salir por las compras, ahora el problema era saber donde estaba el viejo frankistein, an me había dejado una nota diciéndome que ya había desayunado y que no me preocupara por ella, de todas formas no lo aria-que gran amiga era yo-, sabia que su desayuno no era un problema, el cereal le había ayudado a no morir de hambre, o también a no estar anoréxica.
“an suele ser descuidada con las llaves y autos, ya le han robado dos… ¡ya se sonde están las llaves!” hable en un susurro posiblemente el estrés me terminaría volviendo loca, aunque ya estuviera un poco. Salí a la cochera en busca del bocho, mire un gran bulto envuelto en una manta, le quite el enorme trapo y lo que encontré bajo el me encanto, era un perfecto bocho negro, deje abierta mi boca, pensaba un auto oxidándose, pero con lo que me encontraba era un auto bien cuidado y encerado, trataría de que siempre estuviese en las mismas condiciones.
La ciudad estaba tranquila, así que transitar por la calles con un pequeño bocho no era un problema, llegué a un viejo centro comercial que varias veces de pequeña había visitado, entre por el lado de los cines, tuve una idea, el día estaría lleno de compras, ¿porque no antes hacer una parada en alguna sala de cine?, así que me gire inesperadamente hacia la puerta del cinema; compre la entrada mas próxima, después acudí por unos nachos, tenia mucho que no comía en el cine así que aprovecharía la oportunidad y compre los dichosos nachos.
“porque rayos te dejan entrar por un lado y por el otro no, estando mas cerca el otro” pensé enojada, en fin, llegue a mi destino, la sala 11; entre a la sala, había poca gente, busque con la mirada, aunque sabia que no servia de nada ya que era teóricamente nueva en la ciudad, pero me encontré con unos ojos oscuros; ¡Rayos que le habían puesto a los nachos! ¿Marihuana? Estaba alucinando con Ángeles… bueno un solo ángel… pero espera, no le he dado ni una probadita a los malditos nachos, es mas ni siquiera sabía si le habían echado el doble queso que había pedido.
El ser de belleza inhumana que se encontraba en la parte mas alta de la sala me miraba férreamente; algo me llevaba hacia el, fácil mente lo podría describir como magnetismo, pero seria una descripción muy inapropiada, porque en el magnetismo un cuerpo atrae al otro, en mi caso mi tonto cuerpo se atraía al de el, así que magnetismo no era, mi hermana lo describiría como hormonas, yo fácilmente digo: querer descubrí si ese ser era real o irreal.
Su rostro era de facciones rectas, una nariz de perfectos setenta grados; sus cabellos negros estaban acomodados de manera desigual realizando un peinado poco común, su mirada tenia un brillo que me recordó a una estrella, el tono de su piel se difuminaba en dos en un café claro y en uno un poco mas oscuro, algo que no se podía evitar en la ciudad; lentamente me acerque a las escaleras, pero aun lo seguía mirando por el rabillo del ojo, temía que ese dios griego desapareciera.
Mis pensamientos decían que me sentara al centro, donde podría ver la dichosa película, pero mi cuerpo dominaba a mi mente arrastrándola hacia el apuesto chico.
En mi intento de no perder de vista al ser divino, me tropéese por las tontas escaleras, y para mi mayor desagrado hacia las escaleras, a unos escalones antes de que mi cuerpo lograra su cometido, le eche un vistazo al suelo cayendo sobre mis nachos dejándome pegado uno en la nariz, una chica cerca hecho una risita histérica que me molesto, me gire hacia el ser divino también reía, pero no supe la razón del porque a la chica le había lanzado una mirada envenenada haciendo que parara de reír, y al ser angelical le sonreía amablemente, algo que en realidad odiaba era que se rieran de cosas que me pasaran y que en lo personal no me causara gracia, en estos momentos era el caso pero reía en ves de envenenar con la mirada al chico, limpie energéticamente mi nariz, mi comportamiento era muy estúpido le sonreía al chico que se burlaba de mi, era una idiota.
Llegue a mi asiento sano y salvo, una hilera arriba la de el; fulmine la pantalla del cine con la mirada, odiaba mi comportamiento y trataba de que mi cerebro entrara en razón, inesperadamente el chico se giro, su musical voz derribo aquella pequeña muralla que iniciaba a construir para olvidarlo
-¿te encuentras bien?- su tono musical me recordó a la quinta sinfonía de Beethoven, recordé las dulces y rudas notas de Beethoven en mi cabeza
-si…gracias por preocuparse- le sonreí, me era inevitable
-que bien,…bueno… que bien
-gracias
-de nada- inicio la película, la odie desde que se apagaron las luces; los minutos pasaron “¿acaso coca-cola no tiene otro lugar donde anunciarse?” No mire nada de la película, lo único que mire fue a el y mis nachos fríos y accidentados y eso gracias a que el de ves en cuando se giraba y por temor a que me tomara de acosadora me comía mis horribles nachos.
En fin la película termino, nunca termine de contestar mi pregunta interior ¿hablar o no hablar?, se puso de pie, me miro y me sonrío enormemente, mostrando sus dientes (perfectos por cierto) masorticamente, como me agradaba decir, se marcho yo le seguí con la mirada, a unos pocos escalones de mi hilera se callo algo de su pantalón, me pare como resorte y olvidando mi caída baje corriendo las escaleras en busca de aquello que séle había caído, la chica a la cual había fulminado con la mirada estuvo apunto de tomarla pero mi mano fue mas ágil y tomo la cartera que séle había caído al chico que ahora ocupaba un huequito en mi mente, quería mirar dentro de la cartera para saber un poco mas de el, pero sabia que no era lo mas apropiado, ya si de casualidad no llegara a poder entregársela como un gran sacrificio tendría que mirar para saber su nombre y paradero.
Al salir de la sala de cine mi esperanza fue desecha se había detenido a buscar aquello que yo traía en mi mano derecha
-disculpa séte callo esto- le dije rozando levemente su brazo, una sensación de ¿emoción? Si podría describirla como emoción, si la sensación de emoción recorrió desde mis dedos hasta la planta de mis pies. El alivio fue evidente en su rostro pero aun más en su voz
-OH, gracias, en verdad gracias me has salvado, eres súper girl- sonreí por aquello, siempre había querido ser súper girl
-al servicio del pueblo- no sabia como fluía tan fácilmente con aquel desconocido regularmente la gente extraña no me agradaba, bien no regularmente, la gente extraña no me agradaba punto, es que nunca me agradaba estar con alguien a quien no conocía no sabia cuales eran sus intenciones
-no, en serio me salvaste, si me hermana se enteraba que la perdí me mataba- me sonrío, parecía tímido a lo que iba a mencionar- ¿acaso eres mi ángel de la guarda?
-posiblemente- le sonreí tratando de ser simpática- ¿si me dices tu nombre talvez podría saberlo?- el sonrío
-bien espero que sea información suficiente, mi nombre es ángel, aunque me ayudaría mucho saber tu nombre así sabría si eres una nueva heroína o mi ángel de la guarda
-pues… mi nombre es azul- mire como se tenso por unos segundos, ¿acaso mi nombre no le agradaba? Pero la tensión desapareció al poco tiempo siendo remplazada por prisa y energía, miro su reloj
- ¡dios! Me mataran si no llego ahora, fue un gusto conocerte… azul, claro como el color, espero verte pronto- seme acerco y me beso la mejilla, aquello derribo todo aquel esfuerzo por seguir en un flujo normal al humano
-adiós- susurre, aquel chico apuesto se fue, yo me quede como una tonta mirando el horizonte, una persona me empujo haciéndome reaccionar, las enormes bolsas de mandado me recordaron que tendría que ir para conseguir las propias.
Tome el enorme carrito, que en lo personal seme hacia poco manipulable y me puse en camino por los pasillos.
“OH pasta ángel, ¡¡la llevare!!” unos pequeños brinquitos me invadieron, una ancianita que estaba tomando unas pastas me miro extraño, ¿acaso nunca había mirado a alguien excesivamente feliz?, en fin seguí mi camino, pedí unas cuantas piernas de pollo, no supe el porque pero recordé que me había besado la mejilla, inmediatamente lleve mi mano a donde sus labios habían rosado mi piel
-ajam… señorita sus piernas de pollo- la señora que atendía las carnes me miro como si fuera una sicópata. Avance por los pasillos encontré todo lo que llevaría la casa de an a pie, carnes cereales, pan y pastas, y como la fila era larga me deje inundar por aquella ola de felicidad que había conocido ese día, esa ola que se llamaba ángel
-¿¡mmm señorita va a avanzar!?- un viejito me regaño, OK a la mejor me estaba ahogando por culpa de aquella ola, tendría que nadar a la superficie para no terminar muerta.
Estaba apunto de caer el crepúsculo y yo estaba apunto de ahogarme en la linda ola, pero ya estaba en la seguridad de la casa, socra comprendió que por mas molestias que ingeniara no servirían yo estaba excesivamente feliz.
Haberlo conocido me puso de humor para hacer de comer, así que haría la comida favorita de an. Me puse a preparar la “especia lite de la case” osease unas hamburguesas estilo an, siempre me había gustado lo que le ponía pero nunca que la carne estuviese quemada.
-¡ya llegué azul!- me grito desde la sala- ¡yomi huele delicioso!- sonreí satisfecha
-¡ya está servido, ven a comer!- le respondí; me gire para servir un poco de papas al plato de an, no evite reírme porque ya llevaba un cuarto de hamburguesa, me sonrío antes de darle una enorme mordida
-están buenísimas- me dijo aun con la boca llena
-primero traga y luego ya me dices que te parece- le dije con una sonrisa
-bien, bien- me dijo aun con comida
-¡primero come! Mastica mastica traga- sonreí satisfecha de mí misma, convencer a an de que las buenas comidas existían era difícil- bien me voy a dormir- le dije con un bostezó, después de cenar
-bien que sueñes con los angelitos- me dijo sonriente, el que solo mencionara angelitos me hizo aparecer una sonrisa tonta.
Me di una ducha rápida, siempre sumida en una nube de encanto, en ese momento lo recordé, al día siguiente seria el cumpleaños de Angélica, OH no, no tenía ningún regalo, no había planeado nada, bien no era momento para entrar en crisis, an se alegraba con lo que fuera, tendría que buscar una manera de hacerle feliz, bien me levantaría temprano para hacerle un pastel, eso le gustaría, y aunque fuera un enorme sacrificio para mi, pasaría todo el domingo en su compañía, seria su esclava por un día, eso estaría bien; recordé que su hermano vivía no muy lejos de la ciudad, así que baje sigilosamente para tomar el teléfono y llamarle, todo tenia que salir bien así que me relaje.
1 comentario:
OH!
Me Encanta tu Historiia
Soy Danii, ya Sabes qk me Gusta Todo lo que escribes...
Si no es Pedir Mucho Vista mi nuevo Blog & me encantaria qk Leyeras la Histo y me dijieras Qk Piensas
http://mas-alla-de-idru.blogspot.com/
Te Kuidas
Byye
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