Un nuevo día.
Una nueva vida
Estaba acostumbrada a levantarme a las seis de la mañana, así que me levante acostumbrada pasando un poco de las seis treinta.
Recordé que iría a la escuela pasada la una de la tarde, así que Salí a correr un poco por un parque cercano, después de todo inicie a arreglarme para la escuela, estaba lista para enfrentarme a aquello, quería lograr amigos, ambicionaba poder ser quien era en la paz, y mi esperanza era lograr que mi “ángel” se convirtiera en un amigo.
llegue a la escuela con una decente hora adelantada, suficiente como para conocer la escuela, traía el uniforme pulcro, como si fuese nuevo, pero era el de Angélica, era usado, había logrado que pareciese nuevo, inicie a caminar por la gran escuela, algunos me miraban extrañados, otros ni una mirada me arrojaban, lo que agradecía, y algunos mas me sonreían.
Circule por toda la escuela esperando localizar una cara conocida, pero no encontré nada, ni si quiera un parecido con unos cuantos viejos amigos.
Me dirigí a la oficina y pregunte por la chica Emily, una mujer regordeta me sonrío y le hablo a la chica.
-hola azul- me sonrío- ya tengo tu grupo y salón -busco un poco entre papeles- mira aquí esta tu horario, que tengas un buen día, espero que te guste la escuela.
¿Eso era todo?, y yo llegando temprano para algo mas decente, bien iré a buscar mi salón; que enorme esta la escuela.
Estos son los salones donde creo esta el mío, era el sesenta y tres y ya lo encontré bien, estaba solo, claro con una hora por delante como no estaría solo, me senté en un lugar solitario, el menos visible de todos, no quería insoportables preguntas ilógicas como ¿eres nueva, te conozco, quieres ser mi mejor amiga? No quería esas preguntas de nuevo, así que por eso me senté evasiva y saque mi libro de romeo y Julieta, había abandonado un poco a mi literatura barata, como mis padres llamaban a lo que yo leía.
Leer me hacia pasar el tiempo rápido, así que no me sorprendió que al cerrar mi libro el salón estuviese lleno y un chico realizara una mueca por quitarle su asiento; la gente a mi alrededor comprendió que no quería preguntas y nada de eso, la primera hora paso sin contra tiempos y muy cómoda para ser sincera, mire mi horario, decía que me tocaba taller de lectura y redacción, pero decía que era un salón antes al mío, extraño nadie aquí se movía… bien ya entiendo, no tengo un lugar concreto así que me pusieron en diferentes salones para, como decía mi madre, llenar pupitres; me puse de pie enfuruñada tome mi mochila y camine hacia el salón correcto, mi actitud no era muy buena para socializar, pero aun así una chica de tez morena, cabello café y ondulado me sonrío y se sentó a mi izquierda
-hola, me llamo Ingrid, por lo que veo eres nueva
-¿Cómo llegaste a esa conclusión?- dije con sarcasmo, si quería hacer amigos esta no era la mejor manera
- por dos simples razones, una muy lógica, nunca antes te había visto y dos, nunca nadie se sienta en el lugar de Mario, pero tu lo hiciste lo que hizo que hiciera una mueca y se fuera a otro lugar- soltó una risa tintineante, alegre, que por extraña razón también me hizo sonreír- ¿Cómo te llamas?- dude un poco antes de responder, ya había tenido experiencias de burla ante mi nombre, pero aun así le respondí
-me llamo Azul
-mucho gusto, Ingrid- extendí mi mano educadamente, ella la estrecho un poco… ¿extrañada? Pongámoslo así -y de que escuela vienes
-del colegio BCS la paz- gran idea de mi madre de ponerle así, en vez de colegio sor Juana Inés la paz, o que se yo
- ¿y donde esta ese?
-en la paz- sonreí, creía que era fácil de deducir pero al parecer no
-¿en la paz baja California sur?
- si, donde crees, si en ese pico extensión de baja California rodeado de agua- le sonreí, no sabia si expresarme así de mi estado era bueno
- ¿y porque vienes hasta acá?- bien, había logrado entablar una conversación con una compañera, lo que era bastante bueno, pero… no se si esto llegaría a gustarme
-larga historia- dije evasivamente
- bien lo entiendo- ¿entender que?, OH ya, había notado que no quería contarle mi larga historia de Ann, mis padres y porque no incluirlo Ángel
-no te enojaste, ¿verdad?
-¿Por qué lo haría? Si solo no me quieres contar una larga historia- y me sonrío, era sencillo hablar pero, quería entablar más conversaciones con ella antes de “explayarme” ampliamente. Entro la maestra y nos acomodamos correctamente
-chicos perdón por la tardanza- nos dijo la profesora iniciando la clase, no podía negarle a mi madre que su sistema educativo iba avanzado unas cuantas clases así que en vez de hacer lo que me correspondía que era poner atención, me puse a meditar sobre mis posibilidades de ver a Ángel otra vez; además pensé en si me podría hacer buena amiga de Ingrid, también no me había olvidado de su nombre ese era un buen comienzo.
- haber mi “frijolito negro” si dejas de hablar me harías un enorme favor- y hubo un estallido de carcajadas, por coincidencia, y desgracia para el era el mas moreno de todos, pero se lo agarro a la ligera, y le dijo unos cuantos “va a haber profesora”, a lo que ella dijo – que nada de esto salga del salón- y bien el esperaba que el tema no fuera tratado de nuevo.
Timbro, y me iba a poner de pie para buscar mi nuevo salón, pero Ingrid me dijo que me esperara, quería presentarme a unas amigas, yo mire mi siguiente salón, era abajo uno que estaba en la orillita solitario, bien, Creo que no habría problemas en encontrarlo, tres chicas llegaron, una pequeña, de piel extremadamente blanca, cabello casi negro y unas pocas pecas en las mejillas, detrás de ella llego otra chica como de mi estatura, piel parecida a la de Ingrid, cabello negro largo lacio, y muy bonito, de facciones un poco redondeadas, era bonita, y al final una chica alta, cabello corto café claro, de facciones redondas
-mira ellas son Janet- señalo a la chica extremadamente blanca- Naomi- señalo a la chica morenita- y Oslet, chicas ella es azul- y sonrío, por su chistecillo de palabras.
-hola chica nueva- dijo la que respondía al nombre de Janet, que si creyera al cien por cierto las historias de vampiros, ya estuviera con estaca en mano.
-hola- les dije quedo, todas sonrieron y comenzaron a hablar entre ellas, haciéndome formar parte de su conversación, pero la que me pregunto algo directamente fue Ingrid
-se mira que tienes gusto por la lectura, ¿me equivoco?- me cuestiono
-no, tienes razón, me encanta leer
-lo sabia, ¿tienes una buena lectura que me puedas recomendar?- cuando iba a responder Oslet abrió la boca para quejarse
- ¡Ingrid! Siempre tu y tus cosas raras, habla de chicos- yo me puse colorada, era un tema que solo platicaba con mi computadora, creando escritos sobre un chico guapo- azul, ¿has mirado a un chico guapo?
-¿saben si aquí estudia un chico llamado Ángel?- los ojos de Oslet se dilataron, y me miro con un poco de odio
- si hablas de mi cielo, quiero que te alejes de el- bien, mal tema a tratar
-Oslet, “tu cielo” esta “gacho”, no creo que a azul le gusten de ese tipo- me defendió Naomi
-pues mas te vale- dijo Oslet; el timbre sonó y yo baje rápidamente las escaleras y me acomode en algún asiento, era clase de historia, una que era de las menos preferidas, pero tenia que tomarla, cuando entro el, tan galante como siempre, mirada pegada al suelo y manos en los bolsillos, sonreí, la clase seria mas ligera si estaba con el, no me dirigió la mirada, pero esperaría a la salida, ¡hablaría con el!, maestro con su Bla, Bla, Bla, y yo aburrida como una ostra, el maestro nos dejo salir, me puse de pie directamente y me dirigí hacia el
-hola Ángel, ¿Cómo estas? Al fin una cara conocida- le dije con una sonrisa
-¿disculpa, te diriges a mi?- bien, podría ser una broma, o simplemente que no le agrade
-si… solo te conozco a ti, ¿hay algún otro Angel en este salón?
-disculpa, yo no te conozco… adiós- ahora si que me había enojado, aunque no me reconociera podría ser mas cortes, así que por su culpa pase todo el día escolar enfuruñada.
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